Existen numerosos mitos acerca de la esquizofrenia que han contribuido a su estigmatización y al desconocimiento general sobre sus causas, síntomas y tratamientos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta condición, que afecta a una de cada trescientas personas en el mundo, se caracteriza por síntomas como delirios, alucinaciones, alteraciones en el pensamiento y dificultades en la interacción social que comienzan a expresarse durante la adolescencia y la adultez temprana. Sin embargo, la ciencia ha avanzado significativamente en la comprensión de este trastorno, permitiendo un abordaje más preciso y basado en evidencia.
¿Qué es la esquizofrenia?
La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico crónico que afecta la percepción, el pensamiento, las emociones y el comportamiento.

Un estudio de la Universidad de Chile ha identificado que las variaciones en el desarrollo del sistema nervioso central durante la gestación pueden influir en la aparición de la enfermedad.
Además, factores como el estrés y el consumo de sustancias pueden jugar un papel en su manifestación.
Los síntomas de esquizofrenia pueden dividirse en tres categorías:
- Síntomas positivos: incluyen delirios, alucinaciones y pensamientos desorganizados.
- Síntomas negativos: se refieren a la disminución de la motivación, el aislamiento social y la reducción en la expresión emocional.
- Síntomas cognitivos: afectan la memoria, la atención y la capacidad para planificar o tomar decisiones.
El tratamiento suele incluir una combinación de terapia psicológica y medicamentos antipsicóticos, los cuales ayudan a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Tipos de esquizofrenia
La esquizofrenia no se presenta de una única manera.
Existen diferentes clasificaciones que permiten entender mejor las variaciones en los síntomas y su impacto en la vida del paciente. Algunos de los más reconocidos incluyen:
- Paranoide: caracterizada por delirios y alucinaciones, generalmente de tipo persecutorio o de grandeza.
- Desorganizada: predomina la alteración en el lenguaje, el pensamiento y la conducta desorganizada.
- Catatónica: el paciente puede presentar inmovilidad extrema o movimientos repetitivos sin sentido.
- Indiferenciada: se manifiestan síntomas que no encajan en las categorías anteriores.
- Residual: los síntomas positivos disminuyen, pero persisten alteraciones en el comportamiento y el pensamiento.
Mitos vs realidad de la esquizofrenia
El desconocimiento ha dado lugar a diversas creencias erróneas sobre este trastorno.

- Mito: las personas con esquizofrenia tienen múltiples personalidades.
Realidad: la esquizofrenia no implica un trastorno de identidad disociativo. Es un trastorno del pensamiento, no de la personalidad. - Mito: es imposible llevar una vida normal con esquizofrenia.
Realidad: con el tratamiento adecuado, muchas personas con esquizofrenia pueden estudiar, trabajar y mantener relaciones sociales. - Mito: la esquizofrenia es causada por una mala crianza o por el abuso de drogas.
Realidad: no tiene una única causa, sino que es el resultado de una combinación de factores genéticos, neurobiológicos y ambientales. - Mito: todas las personas con esquizofrenia son violentas.
Realidad: la mayoría de quienes padecen esquizofrenia no son agresivos. El riesgo de comportamiento violento es similar al de la población general cuando reciben tratamiento adecuado.
El uso de medicamentos antipsicóticos es fundamental para estabilizar los síntomas y prevenir recaídas. Estos fármacos requieren prescripción médica, ya que su uso inadecuado puede generar efectos adversos.
¿Cómo es una persona que tiene esquizofrenia?
La experiencia de cada paciente es única, pero en general, quienes padecen esquizofrenia pueden enfrentar dificultades en la comunicación, el reconocimiento de la realidad y la expresión emocional.
Algunos pueden necesitar apoyo para llevar a cabo actividades cotidianas, mientras que otros logran desenvolverse de manera autónoma con el tratamiento adecuado.
La importancia de un tratamiento adecuado y la eliminación de estigmas
La esquizofrenia es un trastorno complejo que requiere un manejo adecuado.
Es fundamental no caer en mitos ni malinterpretaciones sobre la esquizofrenia que refuerzan el estigma y dificultan el acceso a un diagnóstico y tratamiento oportuno.
Automedicarse o ignorar los síntomas puede agravar la condición, por lo que es imprescindible acudir a un especialista en salud mental.
El tratamiento con medicamentos, acompañado de apoyo psicológico y social, permite mejorar significativamente la calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad.
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Informarse y comprender la esquizofrenia desde la evidencia científica es clave para derribar prejuicios y fomentar una mejor integración de los pacientes en la sociedad.